Extrañar.
Hay veces en que uno no entiende el significado de las palabras hasta que las siente. Amar, por ejemplo. O en este caso, extrañar.¿Qué se extraña? preguntaría yo. ¿Qué se siente extrañar? Podría decir que extraño el mar, o que extraño andar en bici. Pero la verdad es que extrañar es una palabra tan potente que no se debe de gastar en banalidades.
En la actualidad, vivimos en el mundo en el que las relaciones se inician o terminan por mensajes, en donde dependemos de un aparato para poder seguir adelante. Donde si no llega un mensaje, el día se ha arruinado.
Bien, hay muchísimas personas que se dicen aún amar a la "antigua": enviar cartas, flores, ser detallista, en fin. Yo digo, ¿Qué tiene de malo amar a la "moderna"? ¿Qué tiene de malo el despertarme pensando en alguien y mandar un simple ¡Hey! ¡Ojalá tengas un buen día! vía texto? A mi me causa felicidad enviar ese tipo de mensajes, podría decirse que más que recibirlos. ¿Qué pasa si a la persona que quiero no la he visto en meses, incluso aunque vivamos en la misma ciudad? Una llamada telefónica o un mensaje hacen el truco. Aunque es cierto que nunca es bueno el obsesionarse con lo electrónico, el poner tanto empeño en algo tan intangible, algo que nos vuelve menos humanos.
¿Pero por qué me dio por escribir acerca de extrañar en el blog? Pues por una buena razón: ahora extraño.
¿Que extraño? no sería la pregunta, o sí, pero una secundaria. ¿A quién extraño? Es de lo que deberíamos de hablar.
Ayer estaba en mi cuarto cuando de pronto me llegó ese sentimiento, como un golpe en el estómago y un nudo en la garganta. Y es muy gracioso, pues hace poco me di cuenta que cuando en verdad siento algo o quiero demasiado a alguien, lo siento en el estómago.
Pues bien, que sentí esa nostalgia, esas ganas de decirle ¡Ven, que te extraño! ¡Te necesito!. Porque en verdad lo extraño. Extraño verlo a diario. Extraño su sentido del humor. Extraño su perfume. Extraño su forma de tratarme. Extraño hablar con él. Extraño sus mensajes, aunque sólo fuera un 'buenas noches' o un 'bonito día'.
¿Por qué duele tanto extrañar? Por mi parte, diría que mientras más extrañas, más amas. Y en mi caso, no sé cuál de las dos es peor.

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