Extrañar.

14:21:00 Daniela S. 0 Comments

Hay veces en que uno no entiende el significado de las palabras hasta que las siente. Amar, por ejemplo. O en este caso, extrañar.
¿Qué se extraña? preguntaría yo. ¿Qué se siente extrañar? Podría decir que extraño el mar, o que extraño andar en bici. Pero la verdad es que extrañar es una palabra tan potente que no se debe de gastar en banalidades.
En la actualidad, vivimos en el mundo en el que las relaciones se inician o terminan por mensajes, en donde dependemos de un aparato para poder seguir adelante. Donde si no llega un mensaje, el día se ha arruinado.
Bien, hay muchísimas personas que se dicen aún amar a la "antigua": enviar cartas, flores, ser detallista, en fin. Yo digo, ¿Qué tiene de malo amar a la "moderna"? ¿Qué tiene de malo el despertarme pensando en alguien y mandar un simple ¡Hey! ¡Ojalá tengas un buen día! vía texto? A mi me causa felicidad enviar ese tipo de mensajes, podría decirse que más que recibirlos. ¿Qué pasa si a la persona que quiero no la he visto en meses, incluso aunque vivamos en la misma ciudad? Una llamada telefónica o un mensaje hacen el truco. Aunque es cierto que nunca es bueno el obsesionarse con lo electrónico, el poner tanto empeño en algo tan intangible, algo que nos vuelve menos humanos.
¿Pero por qué me dio por escribir acerca de extrañar en el blog? Pues por una buena razón: ahora extraño.
¿Que extraño? no sería la pregunta, o sí, pero una secundaria. ¿A quién extraño? Es de lo que deberíamos de hablar.
Ayer estaba en mi cuarto cuando de pronto me llegó ese sentimiento, como un golpe en el estómago y un nudo en la garganta. Y es muy gracioso, pues hace poco me di cuenta que cuando en verdad siento algo o quiero demasiado a alguien, lo siento en el estómago.
Pues bien, que sentí esa nostalgia, esas ganas de decirle ¡Ven, que te extraño! ¡Te necesito!. Porque en verdad lo extraño. Extraño verlo a diario. Extraño su sentido del humor. Extraño su perfume. Extraño su forma de tratarme. Extraño hablar con él. Extraño sus mensajes, aunque sólo fuera un 'buenas noches' o un 'bonito día'.
¿Por qué duele tanto extrañar? Por mi parte, diría que mientras más extrañas, más amas. Y en mi caso, no sé cuál de las dos es peor.

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Inicios.

10:55:00 Daniela S. 3 Comments


"You don't have to live your life the way other people expect you to."
 Abrí Google Chrome decidida para hacer (por fin) el primer post de mi blog. Y es que ya lo he estado pensando desde hace un tiempo, pero nunca me senté a hacerlo. Bueno pues, aquí estamos.
La frase de arriba la vi en momentum, y que gracioso que sea la frase del día y que justamente de eso quiero hablar en el primer post.
Mi nombre es Daniela, aunque nunca me ha gustado mucho que me digan así, por lo que voy por la vida llamándome simplemente Dani. Tengo 18 y soy mexicana. Eso son los básicos, supongo. La verdad es que no espero que sea este un blog famoso, o algo por el estilo, si no un lugar en donde pueda escribir sobre mis experiencias.
Pero ahora, ¿Por qué la frase? ¿Por qué la foto? Bueno, aquí va una historia, ni tan larga pero tampoco tan corta, que me gusta contar:
Desde hace unos cuatro meses mi vida se resume a lo que está en la foto: anotar fechas, hacer registros, pagar exámenes, estudiar... siempre esperando a que el tiempo pase. ¿Cómo llegué hasta aquí? fácil, me cambié de carrera en la universidad.
Desde siempre mi familia me ha tratado como una rareza, siempre me han dicho que yo iba a ser la exitosa, la que va a sacarlos de pobres, la que todo debe y la que todo puede. ¿Saben qué presión es eso? Siempre me vi obligada a sacar buenas calificaciones, a ser la estudiante modelo. Y no es que no se me hiciera fácil, pues afortunadamente siempre aprendo rápido, pero simplemente el saber que se esperaba (o se espera) algo grande de mi me aterraba.
Siempre me pregunté por qué nos hacen elegir lo que vamos a hacer por el resto de nuestras vidas a los 18 años, cuando a esa edad aún no terminamos de descubrirnos a nosotros mismos. Tal vez sea yo la del pensamiento, y por eso siempre admiré a mis amigos y a mis familiares que desde pequeños sabían qué iban a hacer de sus vidas: Chefs, Arquitectos, Psicólogos, Abogados, Criminólogos, etc.
Creo que sobra el decir que yo no tenía ni la más mínima idea. Cuando chica, quería ser Antropóloga sólo porque el Museo de Antropología era mi favorito. Desde siempre me apasionó la Historia, era mi materia favorita, puedo retener fechas y acontecimientos fácilmente y nunca me canso de investigar, así que hubo un gran periodo de tiempo en el que decía que iba a ser Historiadora. Durante los primeros dos años de Preparatoria ese era mi pensamiento, hasta que mi prima me dijo "¡Hey, deberías de estudiar Relaciones Internacionales!" y así enfoque mi último año de Preparatoria a esa carrera, tomando mis optativas en Matemáticas Financieras, Historia del Arte y la Cultura, Temas Selectos de Derecho y Administración. No me duró mucho la idea de ser Diplomática.
También siempre se me ha facilitado mucho el aprendizaje de idiomas, pues desde muy chica ya era bilingüe. Mi mamá siempre me decía que iba a terminar siendo maestra. Durante la Preparatoria, fui a clases de Francés, pero nunca terminé. Así que en Diciembre de 2014 después del boom del Mundial de Brasil, tenía una fascinación por todo lo Alemán: cultura, fútbol e idioma. Así fue como busqué clases de Alemán en el CELe de UNAM y me llamó la atención una carrera que se acababa de abrir: Lengua y Literaturas Modernas (Letras Alemanas). Bingo! fue lo primero que pensé, ¡Ya sabía que estudiar! y la carrera combinaba dos cosas que me gustan mucho: libros y el idioma Alemán. Sólo que había un pequeñísimo problema: se hacía examen de conocimiento de la lengua antes de poder presentar examen de admisión. Me registré y cuatro días antes del examen aprendí todo el Alemán que pudiera. Presenté el examen el 5 de Enero de 2015 ¡Y lo pasé! Así que estaba lista para el examen de admisión a UNAM.
¿Qué pasó en el lapso de tiempo entre el primer examen y el examen de admisión? Perdí el interés en la carrera, simplemente fue un no quiero hacer esto repentino. Pero el registro estaba echo y el examen pagado, así que presenté el examen de admisión. Si pasaba, bien. Si no, mucho mejor.
Creo que fue el 19 de Julio cuando dieron los resultados del examen: 71 aciertos de los 50 requeridos, cita para entrega de documentos, fue lo que leí a las 4:00am. Puta madre, si quedé. No sabía qué pensar, la verdad. Le mandé mensaje a mi mejor amigo: -"Si quedé en la UNAM" -"Felicidades, pequeña". No, ¿Felicidades de qué? Yo ya no quería quedar, ¿Qué hago?.
"¿Sabes cuál es tu problema?", me dijo "Que crees que todo el mundo espera grandes cosas de ti, cuando sólo queremos que seas feliz a tu manera". Nunca voy a olvidar eso.
Nadie se esperaba que eligiera estudiar Diseño Gráfico, ni si quiera yo, si soy honesta. Las 2 semanas antes de que iniciara el ciclo escolar fueron un infierno: ¿Y si estudio Arquitectura? No, eso de hacer maquetitas no es lo mío. ¿Y si estudio Relaciones Internacionales y Económicas? Lo tuyo no es relacionarte con la gente, decía mi mamá. Bueno, Diseño Gráfico fue la gran salvadora y respuesta.
Y no voy a mentir, es una carrera bonita (si me vieran mis profesores usar la palabra 'bonita', bitch slap que me pondrían), siempre hay un ambiente de relajación, de creatividad en el aire.
Cabe mencionar que en mi universidad acababan de abrir la Licenciatura en Médico Cirujano, el gran logro del Rector que llevaba años tratando de hacerlo. Mi grupo fue a la inauguración de la carrera, me acuerdo que fue un 12 de Agosto y yo buscaba a uno de mis amigos entre los nuevos alumnos. Seré honesta, cuando lo vi con el uniforme (que él insiste que no es uniforme) me dio un no se qué, tenía ganas de llorar, me sentía feliz por él. Ahora comprendo que tal vez fueron mis ganas de estar en su lugar.
Porque sí, siempre que veía a ese selecto grupo de alumnos, quería estar en su lugar. Quería aprender de anatomía y de embriología, vestir de blanco y tener clases en su edificio.
Cuando tenía que hacer investigaciones en la biblioteca, descubrí que habían abierto el área de Medicina.Tan feliz me sentía que me senté a leer un libro de embriología y luego otro de cardiología. Mis amigos, claro está, se burlaban de mi diciendo "¿Qué? No me digas que ya quieres ser de los paracetamoles". Nunca les hice caso.
A mitad de semestre, como broma, dije que me iba a cambiar de carrera y que iba a irme a Medicina. Y hasta ahí se quedó.
Pero después de un tiempo, me di cuenta que me parecían ridículas las clases de Diseño Gráfico, ¿Quedarse coloreando dos horas en un restirador? No gracias, paso. Yo no quería seguir con eso, con la presión de entregar trabajos 'creativos' cuando no tenía ni puta idea de qué hacer. De copiar cosas simplemente para terminar lo que estaba haciendo y obtener una nota. Pero terminé el semestre.
Por ridículo que suene, cuando me convencí de que lo que quería era estudiar Medicina, me encontraba viendo '100 Bebés por Minuto' en Discovery Home and Health. Recuerdo estar en mi cama y pensar eso, eso es lo que quiero hacer.
También una de mis grandes motivaciones fue el video de la Universidad de Sevilla 'Querido yo a los 17'. Cada vez que lo veo, me hace llorar.


Bueno pues, que tuve que decirles a mis papás, dejé la universidad y ahora me quedo todos los días en mi casa, a veces estudiando, a veces deseando con todas mis ganas no haber dejado la escuela. A veces siento que lo único que me motiva es ese sueño de estudiar Medicina, el verme en la Facultad por fin haciendo lo que quiero. Y creo que eso vale la pena.

¿Quién iba a decir que aquella estudiante exitosa, ahora se encuentra sin estudiar? Así que no, no debes de vivir la vida como las otras personas quieren que la vivas, si no debes de hacerlo a tu manera.

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